La Historia de Hoasca ayer y hoy: 65 años de la União do Vegetal

Edison Saraiva Neves*

| 22 julio, 2026

Ilustración: Gustavo Santana.

La Historia revelada por el Mestre Gabriel y contada desde hace más de 60 años en las Sesiones festivas del 22 de julio por el Centro Espírita Beneficente União do Vegetal, en 14 países, incluido Brasil, se manifiesta en dos dimensiones. En aquella que cuenta el tiempo en constante fluir y en otra más misteriosa, manifestada en la eternidad de sus principales personajes. En tiempos recientes, la União do Vegetal (UDV), cuyos orígenes se remontan a tiempos inmemoriales, fue recreada en esta fecha, en 1961, por un sencillo y humilde recolector de caucho, José Gabriel da Costa, en una plantación de caucho llamada Sunta, a orillas del río Abunã.

A diferencia de la tradición de los pueblos ayahuasqueros, con sus innumerables identidades, que enseñan que un amerindio, por intuición, creó la Ayahuasca, la UDV enseña que quien unió la liana Mariri con las hojas de la Chacrona fue el rey Salomón, Rey de Israel. Este Gran Rey, dotado de sabiduría divina, gobernó una de las regiones más conflictivas del planeta Tierra, trayendo Luz a todos los pueblos que allí vivían. Sabía cómo generar riqueza y distribuir la prosperidad con justicia y paz.

En la historia de Hoasca, otro personaje de la misma época, de singular calidad, es Caiano, asistente del Santo Rey, nombre que hasta hace poco era desconocido para la mayoría de los pueblos del mundo. Ahora, con la expansión de la UDV, este nombre es cada vez más conocido y reverenciado. El Mestre Caiano, a lo largo de sus encarnaciones, viene reuniendo y formando discípulos para cumplir la misión que le fue confiada por el sabio Rey de Israel.

Con el paso del tiempo, aproximadamente mil años después, llegó el momento de que el Espíritu se manifestara en la Fuerza del Salvador, Jesús, cuyo nombre se escribe y se pronuncia «Yeshua», con la «a» abierta, que en el cambio de idioma significa «Salvación» en hebreo antiguo. Jesús desciende de la casa de David tanto por parte de su madre, María, como por parte de su padre, José. Sus divinas enseñanzas se recuerdan y reverencian constantemente en el Salón del Vegetal.

Hoy en día, la UDV resplandece sus enseñanzas en el Centro Espírita Beneficente União do Vegetal, tal cual un cuerpo que refleja un Espíritu. Cabe decir que, a lo largo de muchos años, desde Porto Velho, hemos ido venciendo algunas dificultades ante las autoridades nacionales e internacionales para que se nos reconozca como Religión.

La doctrina de nuestro Centro se basa en principios cristianos y valores morales innegociables, con una organización jerárquica que no presenta la rigidez de una pirámide, sino más bien la de una escalera que se puede ascender por méritos propios. Tiene una justicia firme, pero con amor; tiene entrega incondicional; cuenta con gente sonriente y trabajadora, que se gana el pan de cada día con el sudor de su frente, que se apoya mutuamente en el dolor y comparte la alegría de la victoria de un semejante; tiene un código de derechos y deberes que se complementan y que deben ponerse en práctica en el día a día de sus miles de socios.

Somos gente ordenada, que recibe su sueldo en la comunión con nuestro Té sagrado y nuestra doctrina bendita. Nuestros Núcleos se multiplican desde la selva más densa del Amazonas hasta ciudades populosas, como São Paulo, Fortaleza, Curitiba, Salvador y Brasilia, donde se encuentra nuestra Sede General. Somos plantadores de árboles por vocación, con más de 240 zonas de plantación, la mayoría en bosques que plantamos por todo el territorio nacional. Cabe destacar que se trata de bosques plantados por miles de manos.

Somos educadores por fuerza del oficio, y hoy en día la Orientación Espiritual acompaña y atiende, junto con padres y madres, a más de 10 000 niños y jóvenes. Nuestro espejo es la vida y la obra de nuestro Gran Mestre Gabriel, padre de familia, que sustentó su hogar con el fruto de su trabajo, con el sudor de su frente, y que valoró con fidelidad su hogar, respetando y considerando la importancia de su esposa, Mestre Pequenina, como mujer, madre, Consejera y compañera.

Como Guía Espiritual, no recibió remuneración alguna por su oficio religioso. Su entrega a los hermanos, sin distinción entre ricos y pobres, negros y blancos, hombres y mujeres, se resume en una frase: «Hacer el bien sin mirar a quién», y en nuestro símbolo: Luz, Paz y Amor.


*Edison Saraiva Neves es Mestre Asistente General del Centro Espírita Beneficente União do Vegetal y miembro permanente del Consejo de Administración General (Conage).